viernes, 28 de agosto de 2009

Derecho a la información


El derecho a la información significa el derecho a toda la información no al ocultamiento de una parte de la información y la manipulación de otra parte.
Esta observación de Perogrullo -en realidad, de Cristina- marca el oficio del escriba. Cuando el Poder Ejecutivo envió al Legislativo el Proyecto de Ley de Regulación de los Servicios de Comunicación Audiovisual, reapareció a la luz el gremio de los periodistas para expresar una preocupación por la amenaza que supondrá esta norma.
¡Maravilloso! Tipos incapaces de ser solidarios hacia sus colegas que trabajan en condiciones deplorables, cobran miserias, son despedidos o son empleados por energúmenos incapaces de hacer la “O” con el culo de un vaso -pero saben cuantos “0” tienen que bajar del dinero para las nóminas, para ampliar sus ganancias-, ayer se atropellaron para viajar en el mismo bondi con los que la yugan a diario.
Me siento en la gloria, gracias a esta iniciativa del Gobierno recuperé compañeros que hacía años pensé que se habían alejado de mi realidad, gracias a su mejor ubicación dentro de sus empresas. Y, desde ayer se ocupan de mí. Además –y esto es mejor-, los empresarios del sector me pusieron en un pie de igualdad con ellos, cuando tiemblan por el ataque podría suponer esta norma hacia los periodistas: laburo que me identifica desde hace más de 25 años.
Ahora, totalmente identificado con mis nuevos compañeros de ruta que, como tales, es lógico que quieran compartir conmigo ganancias y poder, tengo que decir que –aunque ellos se opongan- quiero que se apruebe este proyecto en el Congreso. Porque quiero seguir perteneciendo a este grupo que tiene plata y poder que, seguramente, si esto sigue así, en algún momento ellos me darán.
Si no es así, les voy a pedir que dejen de hablar por mí, que no se atribuyan el colectivo periodistas, que no se rasguen las vestiduras pensando en menores beneficios al final de los ejercicios, porque yo elegí el periodismo como forma en la que ganarme la vida, aunque a veces tenga que atajarle penales imposibles y no como medio para hacer negocios y ganar poder.
Y por favor, basta de hablar de periodismo independiente que van a hacer temblar los restos de Mariano Moreno, Rodolfo Walsh y el mismo Bartolomé Mitre, que afrontaron sin vergüenzas que este laburo tenía que ver no sólo con informar sino también con formar opinión.
Porque, el derecho a la información es de todos los ciudadanos y no sólo de los propietarios de los medios o –en el mejor de los casos- los periodistas, este proyecto es escaso, que deja afuera muchas cosas importantes –como la prensa escrita-, por lo que es necesaria una ley de medios que complemente a esta norma que se empieza a discutir y quizá una colegiación y un código de ética que abarque a todos los involucrados en este oficio.