viernes, 17 de abril de 2009

El proyecto, la ley, el Clarín y su amante


“Las leyes son importantes seguramente, la reforma es importante seguramente, pero también es importante que las leyes den poder al Estado para intervenir e interactuar con las poderosas corporaciones de medios”

Rick Rockwell

Profesor Asociado de la American University

Los nuevos escenarios de la comunicación audiovisual

y el fortalecimiento de la democracia

Buenos Aires, octubre de 2008

El proceso por el cual la burguesía ha llegado a ser en el siglo XVIII la clase políticamente dominante se ha puesto a cubierto tras la instalación de un marco jurídico explícito, codificado, formalmente igualitario y a través de la organización de un régimen de tipo parlamentario y representativo. Pero el desarrollo y la generalización de los dispositivos disciplinarios han constituido la otra vertiente, oscura, de estos procesos”.

Michel Foucault

Vigilar y Castigar

París, 1975

“Nadie pone en duda que la comunicación, la expresión y la radiodifusión son derechos humanos. No pueden ser consideradas simplemente como actividades comerciales. Es imperiosa la sanción de una ley que contemple la diversidad y la pluralidad de voces”.

Los 100 Periodistas

Buenos Aires, Abril de 2009

“El Proyecto (de reforma de la vetusta ley de Radiodifusión) sigue un proceso verdaderamente democrático, con una construcción de abajo hacia arriba y viceversa. Así se fue gestando en la Coalición por una Radiodifusión Democrática con participación de más de cien organizaciones sindicales, académicas, sociales y comunicacionales; el Poder Ejecutivo lo hizo suyo y lo bajó nuevamente para que se siga debatiendo en los foros donde cada ciudadano interesado puede aportar libremente sobre el tema”.

Federación Argentina de Trabajadores de Prensa

San Juan, Marzo de 2009

“Proponemos además modificar las estructuras, principios y objetivos de los medios del Estado, para que abran instancias participativas que, con una conducción democrática y representativa aseguren pluralismo y diversidad en sus contenidos”.

Presidencia de la Nación

Introducción a

Propuesta de Proyecto de Ley

Servicios de Comunicación Audiovisual

La Plata, Marzo 2009

Odio comenzar a escribir cualquier cosa -una nota, un cuento, una carta o lo que putas fuera- con una cita. Peor es hacerlo con varias. Pero quise evitar choques personales.

Hoy, 17 de abril, en la página 15 (impar) de Clarín apareció lo que se suponía no debía haber pasado de ser una propuesta para el debate interno de APBA. Pero alguien lo envió al matutino que, sin hesitar, lo publicó. El beneficio de la duda me lleva a evitar referirme a esa circunstancia. Pero quiero aclarar algunos puntos.

Se habla de la Propuesta de Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, a la que se califica de “insuficiente y autoritaria”. Aunque pareciera que lo de insuficiente apunta hacia la falta de precisiones sobre la evolución tecnológica y a la necesidad innegable de una ley de acceso a la información –parcial ya que el decreto actual sólo involucra al Poder Ejecutivo Nacional-, no tranquiliza a los que, como yo, reclamamos una ley de medios más amplia y que tenga en cuenta a los trabajadores de prensa, de la cultura, del espectáculo.

Maravilloso resulta leer que “Las consultas se hicieron con “los amigos del gobierno”, a las escondidas, y en asambleas universitarias promocionadas como foros federales de discusión”, ya que la campaña se inició hace más de cuatro años y se fortaleció en mayo de 2004, con la creación de la Coalición por una Radiodifusión Democrática integrada por más de 100 organizaciones de académicos –es cierto-, estudiantes, trabajadores, religiosas, políticas, sociales y de comunicación, que redactaron los 21 Puntos en que se basó la propuesta.

Esa movida incluyó carpas en Plaza de Mayo y mesas en esquinas de varias ciudades y pueblos del interior. Participé de alguna de esas actividades como miembro de Los 100 Periodistas e integrante de un sindicato de base de FATPREN –la APBA- organizaciones que acompañaron este proceso.

Pero además están esos foros –mencionados en el texto publicado hoy- que no sólo son para amigos del gobierno, ni son escondidos, ni meras asambleas universitarias.

Así se están realizando algunas como: el 30 de marzo en el Teatro Guido Miranda de Resistencia; el 1 DE ABRIL Centro de Convenciones de Posadas; 3 DE ABRIL, Jornada de debate Hall Central de Canal 7; 6 DE ABRIL, Centro Cultural “La vieja usina” (Gregoria Matorras 861)- Paraná. Entre Ríos; 8 DE ABRIL, Universidad Nacional de Córdoba; 14 DE ABRIL, Centro Cultural América, Mitre 23- Salta Capital; 15 DE ABRIL, Confederación General del Trabajo – Buenos Aires; 16 DE ABRIL, Teatro Argentino, sala Astor Piazzolla – La Plata; 17 DE ABRIL, Universidad Nacional de Mar del Plata – Universidad Nacional del Centro; 20 DE ABRIL, Universidad Nacional de Rosario; 21 DE ABRIL, Universidad Nacional de Cuyo; 22 DE ABRIL, San Juan; 23 DE ABRIL, Universidad Nacional de la Pampa; 25 DE ABRIL, Carta Abierta (en el auditorio de la Facultad de Derecho)/ Feria del Libro, y 27 DE ABRIL, Neuquén Universidad Nacional del Comahue. Por más peronista que se sea se puede ir a alguna de estas reuniones, porque no todas son en universidades.

No vale la pena referirse a ninguna comparación entre una propuesta para un proyecto de ley (tres pasos antes de una posible sanción) con un decreto emanado de un régimen de facto, sin debates sociales, ni legislativos previos.

Para no seguir demasiado. Decir que el mensaje de la norma es: “al que no esté conmigo no le damos publicidad, no le renovamos la licencia, ni le permitimos expandirse comercial o empresarialmente”, es no tener en cuenta que una ley no es para dos años y que la democracia prevé la rotación de administraciones. Salvo que el autor de la frase da por descontada la eternización de las actuales autoridades, lo que lleva a pensar que es un ferviente partidario del gobierno o un enceguecido opositor resignado a ser un derrotado vitalicio.

Sin embargo, no me corresponde opinar mucho más sobre esa aseveración, pertinente para un dueño de medio grande o responsable de una cámara empresaria preocupados por la publicidad prebendaria de poderes ejecutivos nacional o provinciales y sólo soy un trabajador de prensa obligado a escribir y a reclamar por mis intereses y los de mis compañeros en cuanto al cumplimiento del estatuto y de las paritarias y no a buscar avisos.

Como muchas otras cosas, esto fue sólo una mentira más…